1 sept. 2010

Louise Bourgeois

RETRATO MICHEL COMTE
  TEXTO MARIE-CLAIRE QUINCY
Eterna  
Lousie
 Louise murió en mayo. Tenía 98 años y trabajó hasta sus horas finales. Una de sus últimas obras fue una capilla en un convento del XVII en la Provenza. La artista vistío las paredes de piedra con sus obsesiones: cristos de manos enormes, arañas protectoras y vírgens-madre.
ella escondío un secreto en la Provenza. En unos de los pueblos más entrañables y bellos de esta región, Bonnieux, la capilla de un antiguo convento del XVII lleva su firma. En sus paredes retorcidas y desnudas, de una austeridad rústica, Louise ( Bourgeois) todavía vive. Al menos un poco. Hace siete años el propietario del convento reconvertido en vivienda, el banquero y coleccionista Jean-Claude Meyer, decidió encargarle a la artista francesa una obra muy personal. Le preguntó si era religiosa y Louise no contestó. Se limitó a transformar sus obsesiones en cristos con manos gigantescas y madres cargadas de misticismo. " Cuando me enseñaron la capilla pensé que era un espacio maravilloso. Nunca había trabajado en un lugar así y, aunque no soy creyente, sí me interesa la espiritualidad",dijo la artista. Su asistente precisa: "Su arte tiene muchos puntos en común con la religión. El psicoanálisis es su religión. La expresión del pecado, la indulgencia y el perdón son temas centrales de su trabajo. La relación de la francesa con su madre conecta con la iconografía religiosa de la Virgen María. Sus heridas psicológicas están ligadas a la idea de la fe, caridad y verdad". La fachada de este edificio es extremadamente simple: una puerta de madera está encuadrada por dos cipreses, eso es todo. Dentro, unas pocas sillas de mimbre acompañan a una pila de agua bendita de mármol rosa esculpida con senos que representan el alimento materno. La capilla no necesita altar, sólo una cruz de bronce cuya traviesa horizontal son dos manos enormes: una crispada refleja el sufrimiento y la otra, abierta, habla de generosidad. Además, el vestido místico de la capilla la componen madonnas de tela, muñecos encerrados en campanas de cristal y un confesionario metálico llenos de objetos inspirados en su infancia.
"Este cuarto asilado nos hace reflexionar sobre nuestra dificultad para comunicarnos y nuestra necesidad de encontrar un maestro que nos guíe", dijo la artista. En una de las paredes, una de las arañas de bronce míticas de Louise muestra su protección benéfica. Es una espiritualidad diferente. Para creyentes del Arte. 
Palabra  de Louise.
FOTOS JEAN FRANCOIS JAUSSAUD.
esta obra nos remite a la serie give and take.


mármol rosa esculpido con senos femeninos y animales, según la obra nature study .

confesionario dividido en dos pares de la que cuelga un cristo hecho con trapos y sobre la silla un espejo que refleja el cielo.

madre de tela dándole el pecho a su hijo dentro de una campana de cristal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario