11 abr. 2014

Todo pasa...y todo llega...


"Mientras que es imposible controlar lo que nos sucede, sí podemos controlar en mayor o menor medida la forma en la que asimilamos aquello que nos sucede." Carl Jung

Esta sociedad  cada vez más exigente,  empuja  casi por obligación a ser más valientes,  fuertes, que no estemos tristes por cualquier tipo de perdida, y que en poco tiempo te rehagas, impidiendo de este modo la expresión adecuada de las emociones. 

La negación o exclusión de las mismas, no reconocerlas o inhibirlas simplemente ayudan a construir una coraza que si al mismo tiempo te protege de igual manera  te  imposibilita avanzar y estar preparados para descubrir otras probabilidades y posibilidades de salir adelante. 

Es normal que se produzcan síntomas de ansiedad, la aparición de  la frustración y emociones negativas: como tristeza por los sentimientos maltratados y defraudados derivados por la sensación de pérdida . El  dolor y  la rabia se suceden dañando la autoestima y la seguridad en uno mismo. La atmósfera en la que tienes que transitar casi es insoportable por de la incertidumbre del cambio, todo ello provocando estrés e inestabilidad. 

Una vez reconocido, enumerado, repasado, listado, todo este tsunami de convulsas sensaciones y emociones. Es normal que tu mundo se halla venido abajo, que te sientas vulnerable y no sepas a ciencia cierta quién esta de tu lado y quien pueda llegar a comprender la situación.  Por tanto se debe intentar disfrutar de la vida, encontrar personas  positivas, flexibles y dispuestas a escuchar, en las que confiar para hablar y comunicar. Y finalmente sonreír... 


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