3 sept. 2014

Slow Zen

Un verano Slow Zen... Durante tres semanas he vivido en mi Sangrila particular, al otro extremo del Douro de la península Ibérica. Un slow zen de lujo para mis sentidos, allí donde se expande el tiempo e incluso puedes masticarlo. a veces necesitas mucho relax cuando no te abandona el modo Kusturica-Anderson...

  "viviría mil años para seguir atrapando el mundo, es imposible que no me canse de capturar  aquello que ven mis ojos, soy lo que miro,  guardar para recordar. " Niñapajaro



 Puedo ver como navega y rumbo toma el viento 



cada espacio que recorres refleja  wabi sabi


el  cielo juega que vuela entre las nubes 


 el sonido marca las horas del día sin necesidad de mirar , incluso te avisa si ha sucedido algo



 disfrutar de la naturaleza mientras paseas


  contemplando todos los mínimos detalles 









  disfrutas de la gente que adoras  con más intensidad


 tienes todo el tiempo para leer


  como fuera hace un calor infernal, dormir la siesta es un imperativo 


  te sientes slow zen, como flotando entre las estrellas


es fácil al despertar ver una mariposa amarilla jugando con una araña




  merendar punk y rosquillas de anís


 comer productos frescos de la huerta



 encontrar en las calles producto de primera


  contemplar  el blanco roto


 hablar con el silencio



 Y al final contemplar cielos de película...

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